Accidentes de tránsito · Responsabilidad civil

Te chocaron. ¿Qué te corresponde reclamar?

Respondé seis preguntas y vas a ver qué rubros te corresponden, contra quién se reclama y cuánto tiempo te queda. No pedimos tu nombre.

Uber, Didi y Cabify

Dos pólizas, dos reclamos, y casi nadie usa las dos

Si viajabas como pasajero

Tenés cobertura desde que subiste hasta que bajaste

Uber contrató en Argentina una póliza que incluye Responsabilidad Civil y Accidentes Personales. La cobertura de accidentes personales protege a todos los ocupantes del auto e incluye gastos médicos, incapacidad permanente total o parcial y muerte accidental.

Se activa en el momento en que el conductor acepta el viaje y termina cuando baja el último pasajero. Es independiente del seguro obligatorio del conductor, que sigue existiendo aparte.

Lo importante: esa póliza no reemplaza tu reclamo contra el responsable del choque. Son dos vías distintas y se pueden usar las dos.

Si manejás para una app

Revisá qué dice tu póliza antes de que sea tarde

Si tu seguro figura como uso particular y tuviste un siniestro mientras trabajabas, la compañía puede rechazarte la cobertura invocando reticencia o agravación del riesgo, aunque estés al día con las cuotas. La póliza tiene que declarar el transporte de pasajeros por aplicación.

Es el problema más caro que le puede pasar a un conductor de app, y se descubre siempre en el peor momento: después del accidente.

Si ya te lo rechazaron: no todo rechazo es válido. La aseguradora tiene plazos y requisitos para pronunciarse. Escribinos y lo revisamos.

Ojo con el plazo si viajabas como pasajero. El reclamo por los daños derivados del contrato de transporte prescribe a los dos años, no a los tres. El reclamo contra el tercero que provocó el choque mantiene el plazo de tres años. Son dos relojes distintos corriendo al mismo tiempo, y el más corto arranca el día del accidente.

Qué se reclama

Un reclamo bien armado tiene ocho rubros, no uno

La mayoría de los arreglos rápidos que ofrecen las aseguradoras cubren dos o tres. El resto se pierde por no pedirlo.

  • Incapacidad sobreviniente. Lo que ya no vas a poder hacer como antes, para siempre. Suele ser el rubro más importante y el que más se subestima.
  • Daño moral. El sufrimiento, el miedo, lo que te cambió la vida. No necesita factura.
  • Daño psíquico y tratamiento psicológico. Son dos cosas distintas: la secuela y el costo de tratarla.
  • Gastos médicos, de farmacia y traslados. Se presumen aun sin todos los comprobantes.
  • Lucro cesante. Lo que dejaste de ganar mientras estuviste sin poder trabajar.
  • Daño emergente. La reparación del vehículo y todo lo que se rompió.
  • Privación de uso. Los días que estuviste sin auto, tengas o no comprobantes de remises.
  • Desvalorización venal. Un auto chocado y reparado vale menos que uno que nunca se chocó.